La ciudad ha multiplicado cámaras, multas y límites de velocidad para quienes tienen vehículos correctamente registrados. Sin embargo, durante años ha permitido que placas falsas, registros foráneos dudosos y direcciones ficticias debiliten esa misma fiscalización.
Por la Redacción de TaxiSocial
La historia comienza en Suecia, pero nuestra protesta está dirigida a Nueva York.
En 1997, el Parlamento sueco adoptó Vision Zero bajo un principio difícil de discutir: ninguna muerte o lesión grave en el tránsito debe aceptarse como inevitable. Los conductores tienen que obedecer la ley, pero las autoridades también tienen la obligación de construir un sistema seguro y corregirlo cuando falla.
Nueva York adoptó esa filosofía en enero de 2014. Desde entonces, la ciudad ha rediseñado calles, reducido espacios de circulación, instalado cámaras, bajado límites de velocidad y aumentado las formas de sancionar al conductor.
La promesa era seguridad para todos.
Nuestra denuncia es que la responsabilidad no se está exigiendo de la misma manera a todos.
Vision Zero llegó acompañado de más vigilancia
En noviembre de 2014, el límite general de velocidad bajó de 30 a 25 millas por hora. El programa de cámaras comenzó a expandirse alrededor de las escuelas. En 2019 recibió autorización para operar en 750 zonas escolares y, desde agosto de 2022, las cámaras funcionan las 24 horas, los siete días de la semana.
En 2024, Sammy’s Law permitió reducir el límite a 20 millas por hora en determinadas calles y a 10 en algunos espacios compartidos.
Cada nueva medida ha sido presentada como una herramienta de seguridad. Pero para el conductor que trabaja legalmente —taxista, repartidor, chofer de plataforma o residente que depende de su automóvil— la experiencia cotidiana también significa más cámaras, más restricciones, más multas y menos margen para cometer un error.
El vehículo correctamente registrado es totalmente visible. La ciudad conoce al propietario, su dirección y su seguro. Una cámara puede enviarle automáticamente una multa de velocidad, de luz roja o de carril de autobús. Los peajes también pueden localizarlo. Si acumula deudas o pierde el seguro, las consecuencias llegan directamente a su registro.
Ese conductor no puede desaparecer.
Mientras tanto, otro vehículo puede permanecer en la misma calle con una placa falsa, alterada, cubierta, vencida o vinculada a un automóvil diferente. También puede estar registrado en otro estado mediante una dirección que no representa el lugar donde realmente se guarda y utiliza.
Ahí está el trato desigual que TaxiSocial denuncia.
Los resultados de Vision Zero no justifican ignorar la desigualdad
Los datos oficiales indican que las cámaras redujeron las infracciones diarias por exceso de velocidad en 94 % en los lugares donde fueron instaladas. Las ubicaciones con cámaras recientes registraron 14 % menos lesiones y muertes que lugares comparables sin ellas.
Reconocer esos datos no significa defender la manera en que las autoridades administran todo el sistema. Una medida puede producir beneficios y, al mismo tiempo, aplicarse dentro de una estructura injusta.
Las autoridades utilizan esos resultados para justificar más cámaras y límites más bajos. TaxiSocial responde con una pregunta: ¿por qué no aplican el mismo nivel de tecnología, persistencia y recursos para identificar a quienes utilizan placas falsas, registros que no coinciden o direcciones ficticias?
La cámara funciona únicamente cuando la placa conduce a una persona real. Si el vehículo es imposible de rastrear, la ciudad puede fotografiar la infracción sin conseguir que alguien responda.
El conductor legal paga porque es visible. El evasor se beneficia precisamente porque logra ocultarse.
Lo que vemos en las calles
Quienes trabajamos durante años conduciendo de noche recordamos una presencia más constante de la policía de tránsito recorriendo los bloques, verificando vehículos y atendiendo infracciones de estacionamiento.
Hoy nuestra percepción es distinta. En sectores del Bronx y Manhattan es posible recorrer cuadras durante la noche y observar numerosos vehículos con placas de otros estados estacionados durante largos periodos. En conteos informales realizados desde la calle hemos llegado a observar más de diez en un solo lado de un bloque.
Ese conteo no es un estudio científico y no demuestra que cada vehículo sea ilegal. Pero tampoco debe descartarse como si los trabajadores y residentes no entendieran lo que ocurre en sus propios vecindarios.
Cuando la misma placa aparece noche tras noche, durante semanas o meses, la autoridad debería tener mecanismos para determinar si pertenece a un visitante legítimo o a una persona que vive permanentemente en Nueva York y se niega a cumplir las obligaciones locales.
La responsabilidad de investigar no puede trasladarse al ciudadano. Corresponde al DMV, a la Policía, al Departamento de Finanzas, a las aseguradoras y a las agencias de tránsito.
El Concejo confirmó que el problema es real
En 2025, la División de Supervisión e Investigaciones del Concejo examinó más de 3,500 vehículos estacionados en 50 cuadras seleccionadas de los cinco condados.
Entre 768 vehículos observados sin placas de Nueva York, 530 tenían placas que correspondían correctamente. Pero 126 —el 17 %— mostraban placas sin un registro válido o vinculadas a otro automóvil. Otros 48 tenían placas temporales o de dealer de otros estados, y 64 no tenían placa.
La muestra fue dirigida a zonas con una elevada proporción de infracciones asociadas a placas foráneas. Por eso no representa a toda la ciudad. Pero esa limitación no borra lo que encontró: vehículos imposibles de identificar correctamente ocupando y utilizando el espacio público.
Los vehículos con placas que no coincidían o no producían un registro válido debían, en promedio, $667.48 en multas pendientes. Los vehículos con placas foráneas correctas debían $268.08.
Los primeros habían pagado solamente 16 % de sus multas. Los correctamente identificados habían pagado 63 %.
También acumulaban 49 % más infracciones de cámaras de velocidad en zonas escolares y 74 % más infracciones por bloquear hidrantes.
No estamos imaginando el problema. Está documentado por el propio gobierno.
Una placa foránea no prueba fraude, pero tampoco debe impedir una investigación
TaxiSocial no sostiene que todo vehículo con placa de Nueva Jersey, Pensilvania, Florida u otro estado sea ilegal. Turistas, visitantes, estudiantes y residentes de otras jurisdicciones tienen derecho a conducir en Nueva York con documentos válidos.
Pero esa verdad no puede convertirse en una excusa para que las autoridades miren hacia otro lado.
La ley dispone que quien establece residencia en Nueva York tiene 30 días para registrar aquí su vehículo. En términos generales, también debe cambiar su licencia dentro de ese plazo.
El Departamento de Servicios Financieros reconoce como evasión de tarifa los casos en que un residente declara falsamente que su vehículo se guarda o conduce principalmente fuera del estado. Esa mentira puede reducir artificialmente el costo del seguro.
El residente que paga una prima calculada correctamente termina compitiendo con quien declara una dirección ficticia para pagar menos. Ambos utilizan las mismas calles, buscan estacionamiento en los mismos bloques y generan riesgos dentro de la misma ciudad, pero solo uno asume el costo real.
Eso no es ahorro. Es aprovecharse del sistema y trasladar el costo a quien sí cumple.
La Ley Luz Verde también merece escrutinio, no silencio
La Ley Luz Verde entró en vigor en diciembre de 2019 y permitió que residentes de Nueva York solicitaran una licencia estándar sin importar su estatus migratorio.
TaxiSocial cuestiona que las autoridades amplíen el acceso a conducir sin presentar al público, con la misma claridad, un plan suficiente sobre congestión, estacionamiento, educación vial, seguro y capacidad de fiscalización.
Las fuentes disponibles no permiten afirmar honestamente que esa ley, por sí sola, causó el aumento de accidentes, la congestión o el fraude de placas. Pero eso no impide exigir que el estado estudie y publique sus efectos sobre la cantidad de conductores y vehículos.
Nuestra crítica está dirigida al gobierno que adopta políticas sin explicar adecuadamente todos sus efectos secundarios y después obliga a los residentes que cumplen a absorber los costos.
La falta de datos no debe utilizarse para inventar una causalidad, pero tampoco para impedir preguntas incómodas.
Los operativos especiales no reemplazan la fiscalización diaria
Las autoridades destacan que una fuerza conjunta realizó 100 operativos entre marzo de 2024 y agosto de 2025. Esas acciones terminaron con 5,343 vehículos remolcados por registros suspendidos o placas fraudulentas, obstruidas o alteradas.
Esos números no desmienten nuestra protesta. La fortalecen.
Si en 100 operativos pudieron retirar más de cinco mil vehículos, significa que el problema era amplio, visible y llevaba tiempo creciendo. También demuestra que el gobierno posee herramientas para actuar cuando decide asignar personal y recursos.
La pregunta es por qué hizo falta llegar a ese nivel. ¿Dónde estaba la fiscalización cotidiana mientras estos vehículos se multiplicaban? ¿Por qué un conductor legal recibe una multa automática por exceder el límite, mientras un vehículo con identidad falsa puede permanecer estacionado durante semanas?
Una conferencia de prensa y un operativo ocasional no sustituyen la presencia constante en los vecindarios.
2025–2026: más promesas, pero la desigualdad continúa
Nueva York terminó 2025 con 205 muertes viales, la cifra más baja desde que comenzaron los registros en 1910. Representó una reducción de 31 % desde el comienzo de Vision Zero.
En septiembre de 2026, la ciudad presentó Vision Zero Reimagined: un plan de diez años con más de 100 compromisos, nuevas intervenciones de seguridad y más herramientas contra conductores peligrosos.
TaxiSocial advierte que no aceptaremos otra década en la que la solución principal sea vigilar y cobrar más al conductor que ya está identificado.
Antes de seguir ampliando el castigo automático, la ciudad debe garantizar que todos los vehículos puedan ser rastreados, estén asegurados correctamente y respondan ante las mismas normas.
Lo que exigimos
- Fiscalización nocturna y regular en zonas con alta concentración de vehículos sospechosos, basada en indicios objetivos y no en la apariencia del conductor.
- Verificación de placas, registros, VIN y seguro cuando existan discrepancias legales.
- Coordinación en tiempo real con los DMV y aseguradoras de otros estados.
- Investigación de direcciones ficticias y empresas que venden servicios para evadir registros.
- Datos públicos sobre vehículos inspeccionados, registros legítimos, fraudes, remolques, reincidencia y multas cobradas.
- Aplicación de la regla de 30 días a quienes establecen residencia en Nueva York.
- Evaluaciones públicas sobre el impacto de las nuevas políticas de licencias y movilidad antes de continuar trasladando costos al residente.
- La misma responsabilidad para vehículos particulares, taxis, plataformas, flotas comerciales y vehículos oficiales.
Vision Zero nació diciendo que ninguna muerte debe considerarse inevitable.
TaxiSocial añade que ningún trato desigual debe considerarse aceptable.
No protestamos porque queramos calles peligrosas. Protestamos porque la seguridad utilizada de manera selectiva deja de ser justicia.
La placa legítima de otro estado no es el enemigo. El enemigo es el fraude que las autoridades permiten crecer y la impunidad que termina pagando el conductor que sí cumple.
Misma calle. Misma responsabilidad. Una sola ley para todos.
Fuentes
- Administración Sueca de Transporte: origen de Vision Zero
- Plan de Acción Vision Zero de Nueva York, 2014
- NYC DOT: historia y resultados de las cámaras
- NYC DOT: aplicación de Sammy’s Law
- Concejo de NYC: informe Plate and Switch
- Resultados de 100 operativos contra vehículos fantasma
- DMV de Nueva York: registro de vehículos para nuevos residentes
- DMV de Nueva York: licencias y nuevos residentes
- NYC DOT: resultados de seguridad vial de 2025
- Vision Zero Reimagined, septiembre de 2026






