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Nueva York amplía las protecciones para trabajadores de delivery: salario mínimo, propinas y nuevas reglas para las aplicaciones

Nueva York continúa ampliando la regulación de las plataformas digitales de delivery. Durante 2026 entraron en vigor nuevas protecciones que afectan a trabajadores de aplicaciones como Uber Eats, DoorDash, Grubhub, Instacart y Shipt.

Las medidas van mucho más allá de establecer una tarifa mínima. También regulan las propinas, la transparencia de los pagos, la información proporcionada antes de aceptar determinadas entregas y las protecciones aplicables a diferentes categorías de trabajadores.

Salario mínimo de $22.13 por hora

Desde abril de 2026, la tarifa mínima establecida por la ciudad para los trabajadores cubiertos es de $22.13 por hora, sin incluir propinas.

La tarifa se ajusta periódicamente por inflación.

Las propinas son adicionales y no pueden utilizarse para completar el salario mínimo establecido por la ciudad.

Sin embargo, existe una distinción importante: decir «$22.13 por hora» no significa necesariamente que cada trabajador recibirá $22.13 multiplicado por todas las horas durante las cuales mantiene abierta la aplicación.

Trip time y on-call time

Las reglas distinguen entre diferentes períodos de trabajo.

Uno es el trip time, relacionado con el tiempo utilizado preparando y realizando entregas.

También existe el denominado on-call time, relacionado con determinados períodos durante los cuales los trabajadores están disponibles para recibir órdenes.

La regulación permite diferentes métodos para que las plataformas demuestren el cumplimiento de la tarifa mínima.

Esto hace que el cálculo sea considerablemente más complejo que simplemente multiplicar todas las horas conectado por $22.13.

Instacart y Shipt

Uno de los cambios más importantes de 2026 afecta al grocery delivery.

Trabajadores de aplicaciones como Instacart y Shipt están ahora cubiertos por las protecciones de salario mínimo aplicables a este sector.

Después de un período de transición durante la primera mitad de 2026, desde julio entraron en vigor requisitos adicionales relacionados con el sistema de compensación.

Este cambio podría tener consecuencias importantes.

Cuando mantener trabajadores disponibles esperando órdenes genera obligaciones económicas adicionales para una plataforma, existe un incentivo para reducir períodos excesivos de espera.

Esto podría llevar a cambios en los algoritmos, restricciones para conectarse o controles sobre la cantidad de trabajadores disponibles simultáneamente.

Nuevas reglas sobre las propinas

Las plataformas de restaurantes y supermercados deben ofrecer al consumidor la posibilidad de dejar una propina antes o al momento de realizar el pedido.

Entre las opciones presentadas debe existir una opción equivalente a por lo menos el 10% del precio de compra.

El cliente continúa teniendo libertad para seleccionar otra cantidad.

La medida llega después de una controversia entre la ciudad y algunas plataformas sobre cambios realizados en la forma de presentar las propinas.

Según un análisis publicado por la ciudad, cambios realizados por Uber Eats y DoorDash estuvieron asociados con una reducción superior a $550 millones en propinas para trabajadores.

Más transparencia

Las nuevas protecciones también buscan reducir la falta de información que históricamente ha caracterizado al trabajo mediante aplicaciones.

Dependiendo del servicio, antes de aceptar determinadas entregas el trabajador debe recibir información relevante sobre la orden, que puede incluir dirección de recogida, tiempo y distancia estimados, pago e información sobre la propina.

Las compañías también deben pagar a los trabajadores por lo menos semanalmente y proporcionar estados detallados que permitan comprender cómo fue calculada su compensación.

Acceso a baños

Nueva York también ha reforzado el derecho de los trabajadores de delivery a utilizar los baños de establecimientos donde recogen pedidos, salvo determinadas excepciones relacionadas con salud o seguridad.

La ciudad dispone incluso de una tarjeta oficial que los trabajadores pueden guardar en sus teléfonos y presentar cuando sea necesario.

El verdadero impacto de las nuevas reglas

Las nuevas protecciones representan un cambio importante para miles de trabajadores.

Pero evaluar las medidas únicamente por la cifra de $22.13 por hora sería quedarse con una parte de la historia.

El elemento que TaxiSocial considera particularmente importante observar es cómo responderán las plataformas a las reglas relacionadas con el tiempo de disponibilidad.

Las compañías podrían modificar la cantidad de trabajadores que pueden conectarse, los sistemas de asignación de órdenes o sus algoritmos para reducir períodos improductivos.

Por eso, la verdadera prueba será observar cómo Uber Eats, DoorDash, Instacart, Shipt y las demás plataformas modifican sus operaciones y qué impacto tienen esos cambios sobre los ingresos y la libertad de los trabajadores.

TaxiSocial continuará siguiendo estos cambios y su impacto real sobre los trabajadores de delivery de Nueva York.

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La difícil batalla de los taxistas contra Uber y Lyft en Estados Unidos

Por qué es casi imposible que los taxistas en Estados Unidos logren sus reclamos frente a las plataformas de transporte compartido

La lucha de los taxistas y conductores de plataformas como Uber y Lyft en Estados Unidos parece estar destinada al fracaso desde el inicio. Aunque miles de choferes se quejan diariamente por las tarifas, las reglas de las aplicaciones y las condiciones de trabajo, la realidad es que existen demasiadas diferencias culturales, económicas y sociales entre los propios conductores como para lograr una unión sólida capaz de presionar a estas grandes compañías.

Diferentes culturas, diferentes intereses

La comunidad de taxistas y conductores de plataformas en Estados Unidos está compuesta por inmigrantes de prácticamente todas partes del mundo. Africanos, asiáticos, caribeños, latinos y europeos conviven dentro del mismo sistema, pero cada grupo vive una realidad económica muy distinta.

Para muchos inmigrantes provenientes de países donde el costo de vida es extremadamente bajo, los ingresos generados en Uber o Lyft representan una gran ventaja económica. Sin embargo, para conductores provenientes del Caribe, México, Centroamérica y Sudamérica, donde mantener una familia puede resultar mucho más costoso, las expectativas de ingresos son completamente diferentes.

Esta diferencia económica provoca que muchos choferes no tengan interés en participar en huelgas o protestas. Mientras algunos consideran que las tarifas actuales son abusivas, otros sienten que todavía generan suficientes ingresos para vivir cómodamente y enviar dinero a sus familias. Esa falta de unidad termina debilitando cualquier intento de reclamo colectivo.

Las altas expectativas también juegan un papel importante

Cuando Uber y Lyft comenzaron a expandirse en Estados Unidos, los conductores obtenían ganancias muy superiores a las actuales. Había menos vehículos en las calles, menos competencia y prácticamente ningún tipo de regulación algorítmica que limitara los ingresos. Muchos choferes podían trabajar largas jornadas y generar cantidades de dinero que superaban ampliamente el salario promedio de otros trabajadores.

Con el paso de los años, las plataformas cambiaron completamente sus sistemas. Aumentó la cantidad de conductores, los algoritmos comenzaron a distribuir los viajes de manera más controlada y las ganancias se redujeron considerablemente. Aun así, muchos taxistas continúan comparando la realidad actual con aquella “época dorada” de las aplicaciones.

La verdad es que, incluso hoy, muchos conductores de Uber y Lyft continúan generando ingresos superiores a los de numerosos profesionales tradicionales en Estados Unidos. Sin embargo, el problema no siempre es cuánto se gana, sino la enorme cantidad de gastos, desgaste físico y sacrificio personal que implica mantenerse trabajando más de 10 horas diarias para conservar esos ingresos.

La intervención del Estado y el algoritmo “igualitario” que usan las Plataformas

En ciudades como New York City, la Comisión de Taxis y Limusinas (TLC) implementó regulaciones para garantizar un ingreso mínimo por hora a los conductores. Aunque muchos políticos presentan esto como un gran logro, numerosos taxistas consideran que estas medidas terminaron perjudicándolos. Esto crea una espera que lleva al Taxista a desesperarse y serrar la aplicación e intentar tomar viajes de otras plataformas lo que pone el algoritmo en su contra, debido a que cuando vuelve a estar la app se toma un tiempo para ponerlo en pool de viajes/p>

Según muchos choferes, el sistema de distribución de viajes ahora funciona bajo un modelo “igualitario”, donde el algoritmo intenta equilibrar las ganancias entre todos los conductores. Esto provoca situaciones absurdas: un chofer puede estar justo frente a un pasajero, pero el viaje termina asignado a otro conductor ubicado a más de 10 minutos de distancia, simplemente porque el sistema intenta balancear los ingresos.

El resultado es frustración, largas esperas y una sensación constante de pérdida de control sobre el trabajo. Ya no importa tanto la experiencia, el conocimiento de la ciudad o la estrategia del conductor; el algoritmo decide prácticamente todo.

Los verdaderos reclamos que deberían hacer los taxistas

Aunque muchos conductores enfocan sus protestas únicamente en las tarifas, existen otros problemas mucho más importantes que afectan directamente la calidad de vida y la libertad laboral de los choferes.

Uno de los principales reclamos debería ser la falta de transparencia de las plataformas. En muchas ocasiones, los conductores deben aceptar viajes “a ciegas”, sin conocer completamente el destino, el tiempo estimado o la rentabilidad del trayecto. Si rechazan demasiadas solicitudes, las aplicaciones reducen su nivel de aceptación y comienzan a limitar información importante.

Esto afecta directamente la vida personal de los choferes. Muchos necesitan organizar horarios familiares, recoger hijos en la escuela o mantenerse trabajando en zonas específicas por razones estratégicas o de seguridad. Sin información clara sobre los viajes, terminan manejando decenas de millas lejos de sus hogares sin posibilidad de planificar adecuadamente su día.

Para muchos taxistas, el verdadero problema no es únicamente el dinero. El problema es sentirse controlados completamente por una aplicación que decide hacia dónde trabajan, cuánto tiempo esperan y qué información pueden conocer antes de aceptar un viaje. Esa sensación de dependencia es lo que ha llevado a muchos conductores a describir el sistema actual como una nueva forma de esclavitud tecnológica.

Conclusión

La falta de unidad entre los conductores, las diferencias culturales, las expectativas económicas y el control absoluto de los algoritmos hacen que las posibilidades de lograr cambios reales sean extremadamente difíciles para los taxistas de plataformas en Estados Unidos. Mientras los choferes no logren organizar reclamos enfocados en transparencia, libertad laboral y condiciones justas de trabajo, las grandes plataformas continuarán teniendo el control total del negocio.