Competencia desleal

Uber y Lyft frente a las bases tradicionales de NYC: ¿competencia libre o competencia desigual?

Las aplicaciones de viajes compartidos transformaron profundamente el transporte de pasajeros en Nueva York. Uber y Lyft introdujeron una forma rápida y sencilla de solicitar un vehículo, conocer aproximadamente el costo del servicio y pagar directamente desde un teléfono móvil.

Sin embargo, el crecimiento de estas plataformas también ha cambiado las condiciones bajo las cuales compiten las tradicionales bases de taxis de la ciudad.

La pregunta que TaxiSocial plantea es sencilla: ¿las reglas actuales garantizan realmente una competencia equilibrada?

El problema de los viajes cortos

Durante años, numerosas bases comunitarias ofrecieron transporte de pasajeros mucho antes de la llegada de las grandes aplicaciones.

El aumento de los seguros comerciales, vehículos, combustible, mantenimiento y otros costos operacionales ha obligado a muchas de estas empresas a incrementar sus tarifas. Servicios cuyo precio mínimo anteriormente podía rondar los $7 ahora pueden comenzar alrededor de los $10 en determinadas bases.

Desde la perspectiva del consumidor, elegir la opción más económica es completamente lógico.

Si un pasajero puede realizar un trayecto puerta a puerta utilizando una aplicación por considerablemente menos de lo que cobraría una base tradicional, existe un poderoso incentivo económico para utilizar la aplicación.

Una competencia que incluso alcanza al transporte público

La situación adquiere otra dimensión cuando viajan dos o más personas.

Cada pasajero del transporte público debe pagar su correspondiente tarifa. En determinados viajes cortos, el costo de un Uber o Lyft compartido entre varios pasajeros puede acercarse al costo combinado que esas mismas personas pagarían utilizando autobús o subway.

Además, reciben un servicio puerta a puerta.

Esto demuestra hasta qué punto las tarifas de las plataformas pueden alterar no solamente el mercado de las bases tradicionales, sino también las decisiones de movilidad de algunos pasajeros.

Las bases tradicionales no compiten con las mismas herramientas

Empresas como Prestige, DAT, Unicar y muchas otras forman parte de la historia del transporte comunitario de Nueva York.

Estas compañías operaban mucho antes de que Uber y Lyft llegaran a la ciudad.

Aunque numerosas bases han modernizado sus sistemas, competir exclusivamente mediante precios contra plataformas que manejan enormes volúmenes de viajes, millones de usuarios y sofisticados sistemas tecnológicos representa un desafío considerable.

Una base local simplemente no posee la misma escala.

Por esa razón, el debate no debería reducirse a estar a favor o en contra de Uber y Lyft.

La cuestión debería ser si las reglas establecidas por la ciudad permiten que empresas de tamaños y modelos de negocio completamente diferentes puedan competir de manera sostenible.

¿Debe intervenir la TLC?

TaxiSocial considera que la New York City Taxi and Limousine Commission debería estudiar el impacto que las tarifas extremadamente bajas de determinados viajes tienen sobre las bases tradicionales.

Una posibilidad que merece ser debatida sería establecer algún mecanismo de tarifa mínima para determinados viajes cortos, o desarrollar otras regulaciones que reduzcan las asimetrías entre las grandes plataformas y las bases comunitarias.

Esto no significa eliminar la competencia.

El libre mercado funciona mejor cuando existen múltiples participantes capaces de competir. Si la estructura del mercado termina provocando la desaparición de los operadores pequeños hasta dejar solamente unas pocas plataformas dominantes, el consumidor también podría terminar teniendo menos alternativas.

Una industria que Nueva York no debería dejar desaparecer

Las bases tradicionales han transportado pasajeros durante décadas y continúan ofreciendo un servicio importante para determinadas comunidades, particularmente para clientes que prefieren reservar por teléfono, utilizar efectivo o mantener una relación directa con una compañía local.

Uber y Lyft representan innovación y han cambiado permanentemente la industria.

Pero modernización y competencia no necesariamente tienen que significar la desaparición de quienes estuvieron ofreciendo el servicio mucho antes de la llegada de estas plataformas.

Nueva York necesita innovación, buenos precios para los pasajeros y oportunidades económicas para los conductores.

También necesita competencia.

La pregunta que corresponde ahora a reguladores, conductores, empresas y pasajeros es:

¿Debe la TLC establecer nuevas reglas para proteger la competencia entre Uber, Lyft y las bases tradicionales, o debe permitir que el mercado determine cuáles empresas sobreviven?

El debate está abierto.

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